Install Steam
sign in
|
language
简体中文 (Simplified Chinese)
繁體中文 (Traditional Chinese)
日本語 (Japanese)
한국어 (Korean)
ไทย (Thai)
Български (Bulgarian)
Čeština (Czech)
Dansk (Danish)
Deutsch (German)
Español - España (Spanish - Spain)
Español - Latinoamérica (Spanish - Latin America)
Ελληνικά (Greek)
Français (French)
Italiano (Italian)
Bahasa Indonesia (Indonesian)
Magyar (Hungarian)
Nederlands (Dutch)
Norsk (Norwegian)
Polski (Polish)
Português (Portuguese - Portugal)
Português - Brasil (Portuguese - Brazil)
Română (Romanian)
Русский (Russian)
Suomi (Finnish)
Svenska (Swedish)
Türkçe (Turkish)
Tiếng Việt (Vietnamese)
Українська (Ukrainian)
Report a translation problem




Espero haber sido de ayuda.
Saludos, y no dudes en consultarme
Desde el primer día conectamos. Él me ofreció un cigarrillo hecho de Biblia y condones usados.
Yo le respondí orinándome encima como gesto de respeto.
Fue el inicio de una amistad eterna.
En las noches jugábamos a “Quién se duerme primero pierde los dientes”, y casi siempre ganaba él. Tenía práctica.
Me enseñó a masturbarme sin manos, usando solo el poder del trauma.
Una vez me hizo un retrato usando excremento y vidrio molido. Me dijo que era arte conceptual. Yo lo colgué en mi celda y los ratones dejaron de entrar.