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Signed by jud4s! baiter profesional
de lejos
Probably cheating himself too
ezezezezezez
Un hombre entra en la consulta del médico con un pato pegado a la cabeza. El médico, sorprendido y asustado, exclama:
—¿¡Pero qué le ha pasado!?
—No sé —contesta el pato—, todo comenzó con un bulto en el pie.
Un hombre entra a una tienda de animales y dice:
—¿Me da cien pollitos?
Al cabo de una semana vuelve y pide otros cien pollitos. Lo mismo a la semana siguiente. Hasta que el dueño le pregunta:
—Pero hombre, ¿qué hace usted con los pollos, que le vendo cien cada semana?
—Pues no sé si es que los planto mal o los riego poco, pero el caso es que se me mueren todos.
—¿Sabes cuánto pago de alquiler por la frutería?
—No, ¿cuánto?
—PIMIENTOS EUROS.
El Titanic se está hundiendo y el capitán reúne a sus oficiales:
—¡Lancen al agua el último bote y vayan subiendo en orden!
—Pero mi capitán, todavía quedan mujeres en el barco.
—¡Sí, hombre! Para follar estoy yo ahora.
–Muy amable.
—Hola, soy paraguayo y quiero pedirle la mano de su hija para casarme con ella.
—¿Para qué?
—Paraguayo.
Un hombre llega a la consulta del psicólogo y dice:
—Doctor, tengo un gran complejo de superioridad.
—A ver, siéntese y le ayudaremos.
—¡Tú qué me vas a ayudar, doctorcillo de pacotilla!
—Espero que esta vez hayas estudiado para el examen.
—Por supuesto.
—Háblame del Tercer Reich.
—¿El de la mirra?
—Deme dos barras de pan, por favor. Y si tiene huevos, dos docenas.
Y le dio VEINTICUATRO BARRAS DE PAN.
—Buenas, ¿me da una caja de ácido acetil salicílico, por favor?
—¿Aspirinas?
—Sí, eso, que nunca me acuerdo del nombre.
—Camarero, ponga una de calamares a la rumana, por favor.
—Será a la romana.
—Irina, cariño, dile al gilipollas este de dónde eres...
—¡Camarero! Este filete tiene muchos nervios.
—Normal, es que es la primera vez que se lo comen.
Un señor va por el campo con su mula y su perro. La mula, muy cargada, no puede más y se para, hincando las rodillas en tierra, a punto de desplomarse. El hombre, cada vez más molesto e impaciente, comienza a azotar con una vara al pobre animal, hasta que la mula coge y le dice:
—Antonio, ¿así me tratas después de todos estos años en los que te he ayudado fielmente, sin flaquear ni una sola vez hasta hoy, que estoy ya cansada y mayor?
El hombre se asusta y sale corriendo con el perro a su lado. Se detienen casi medio kilómetro más lejos, apoyándose en un árbol mientras intentan recuperar el aliento.
—Joder —dice el perro—, menudo susto nos ha dado la mula cuando se ha puesto a hablar.
—Parece que su tos está mejor.
—Sí, estuve practicando toda la noche.
—No sé qué me pasa, doctor, pero en seguida pierdo los nervios y me pongo a insultar a todo el mundo.
—Está bien, cuéntemelo todo.
—¿Y qué cree que estoy haciendo, pedazo de imbécil?
Un paciente entra en una consulta.
—¿Qué es lo que le ha traído por aquí? —le pregunta el médico.
—Una ambulancia, ¿por qué?
—¿Cuánto cuesta alquilar un coche?
—Depende del tiempo.
—Vale, pongamos que llueve.
—¿Pero qué haces hablando con una zapatilla.
—Aquí pone “CONVERSE”.
—Pues entre pitos y flautas me he gastado diez mil euros.
—¿Y eso?
—Pues ya ves, cuatro mil en pitos y seis mil en flautas.