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Procedo a dejar mi firma del año en el perfil de Manu.
En un pueblo donde el sol alguna vez sale,
vivía Manolito , dueño de un local de bicis sin asiento.
No era triste ni solemne su jornada,
porque vendía bicis sin asiento.
“¡Por comodidad eterna!” —decía el cartel,
y regalaba café con sabor a moneda.
Un día un cliente llegó con apuro,
pero estaba… más vivo que seguro.
Manolito lo miró, le ofreció un descuento:
“Por si vuelve pronto el sufrimiento.”
Y así, entre minas y gente confundida,
Manolito vendía paz... a cuotas de por vida.
En el valle creció un árbol con frutos rojos y dulces
https://youtu.be/JY9mrKR5SkA
y en la zanja de tu culo toma agua mi ñandú